A mi manera la vida no es mejor

mayo 1, 2017

Recuerdo que en mis tiempos de adolescente el lema de Burger King era “a tu manera”, esa frase estaba rotulada en letras gigantes en las vallas publicitarias de las avenidas principales, era cantada en los comerciales de televisión,  en los anuncios de radio… pero también se encontraba en escrita en mi corazón.  Sí, aun siendo una jovencita que asistía fielmente a la iglesia y que había confesado a Jesús como su Salvador, dentro de mí sonaba la misma melodía que Eva escuchó en el Edén: “¡Hazlo a tu manera!”. Un simple eslogan publicitario contenía la misma mentira que había lanzado a toda la humanidad en el abismo del pecado y aún yo no podía discernir el poder que esta tenía en mi propio corazón rebelde.

Lo único que quería era que mi vida fuera similar a la experiencia de ordenar una hamburguesa en un establecimiento de comida rápida, en la cual yo puedo elegir qué deseo agregar, qué quiero eliminar y el sabor de mi bebida. Quería estar en control absoluto de la manera en que iba a vivir sin darme cuenta que al darle una mordida a aquello que había exigido iba a experimentar un amargo sabor, el horrible dolor del pecado.

Pasó en el Edén, me pasó a mí y también te sucederá a ti. ¿sabes por qué? Porque es la inclinación natural de todo ser humano, rebelarse contra la autoridad, luchar por hacer lo que mejor le parece sin tomar en cuenta el consejo de Aquel que le creó y sin lugar a dudas sabe lo que realmente es mejor.

¿Te has preguntado cómo quieres vivir? ¿A tu manera?, ¿Cómo vas a asumir tu feminidad? ¿A tu manera?, ¿Cómo vas a ver el matrimonio? ¿A tu manera? ¿Cómo vas a servir a Dios el resto de tus días? ¿A tu manera? ¿O a la manera de Dios?

La lucha es real, la tensión puede parecer invisible pero en realidad nos cuesta tanto dejar de pelear por nuestros propios intereses. Y lo peor de todo es que al final solo terminaremos agotadas y completamente insatisfechas. ¡Pero en medio de esta película de terror hay una buena noticia! Dios ha provisto una solución para la esclavitud que nos produce el hacer nuestra propia voluntad. Él envío a su Hijo perfecto, quien se despojó de todo deseo de hacer las cosas a su manera y se hizo hombre para pagar el precio de nuestras malas decisiones. Nos salvó con Su vida perfecta, con Su muerte en nuestro lugar y con Su resurrección nos dio una nueva vida. Al creer el Evangelio podremos ser restauradas y tendremos el poder de apagar el botón “a mi manera” y encender el botón “a la manera de Dios”.

Quisiera que pudiéramos continuar reflexionando acerca de este tema de una manera real y honesta, por eso te invito a que leas el capítulo 5 del libro “Mujer Verdadera: el maravilloso diseño de Dios para ti”, allí descubrirás que la oscuridad de nuestros corazones es idéntica pero también que la solución para tu lucha y la mía es la misma. Podremos ver de cerca cuál es la razón por la que queremos funcionar de manera contraria a lo que Dios ha establecido y hallaremos la solución para aceptar con gozo “la manera” de Dios que nos lleva al gozo pleno.

¿Te identificas con esta lucha? ¿Cómo has encontrado esperanza en la buena noticia del Evangelio? Comparte en la sección de comentarios y edifiquémonos unas a otras.

Publicado originalmente en Aviva Nuestros Corazones.com

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