A las madres solteras

Mayo 25, 2017

Esa niña soy yo. Posando muy feliz mientras mi mami me toma una fotografía. Ella no lo notaba pero mis ojitos pequeñitos la observaban hacer de tripas corazón para darme lo mejor de ella y para hacer que el mundo fuera un lugar seguro para mí… Crecí en un hogar sin papá, porque eso en el día de las madres no puedo evitar pensar en las madres solteras. Puedo sentir muy cerca de mi corazón la carga que pesa en sus hombros y que muchas veces se esconde detrás de una sonrisa. A ti, que estás dándolo absolutamente todo, que piensas que nadie es testigo de tu cansancio y tu heroica labor. A ti quiero felicitarte… y también darte algo que pueda servirte para aliviar la carga que lleva tu alma.

Oro que tu verdadero gozo sea el resultado de recordar que:

Dios es soberano.

Por mas que luches por proveerle lo mejor a tus hijos, su futuro está en Sus amorosas manos. En esos días en los el temor ponga tu corazón en la prisión de la ansiedad, usa la llave que te abrirá la puerta a la libertad: descansa en Su soberanía.

Dios es omnisciente.

Dios te ve y conoce tu necesidad. Ninguna de tus luchas es pasada por alto o ignorada. En esos momentos en los que piensas que nadie está al tanto de tu dolor o de tu cansancio, no dejes que lo que “sientes” informe tu corazón. Recuerda que Dios te ve.

Dios es omnipresente.

En esos tiempos en los que necesitas compañía, alguien con quien compartir tu corazón, toma en cuenta que Dios está allí y su presencia supera la de cualquier ser humano porque Él es el único capaz de llenarlo todo en todo.

Dios es tu proveedor.

De su mano proviene tu sustento. Si crees que Él proveyó a Cristo para suplir tu mayor necesidad, entonces tan solo piensa qué es más fácil para Él: ¿qué Dios se encarnara, naciera de una virgen y tomara tu lugar para darte salvación y suplirte todo en la vida eterna, o proveer para las necesidades de este mundo pasajero? Él es creador de todo lo que tus ojos pueden ver e hizo lo que ningún hombre podía hacer, así que también proveerá conforme a Su voluntad para tus necesidades. ¿Confías que Él es capaz de proveer lo que necesitas? Hazlo. Confía.

Dios es tu Padre.

Tu Dios no es un ser distante y separado de tu realidad. Él te adoptó en su familia, Él te hizo su hija y te ha dado todos los privilegios que Cristo ganó en la cruz. Él te ha dado una herencia y lo mejor de todo, te ha concedido el acceso a su presencia. Puedes venir confiadamente ante Su trono con la seguridad de que siempre, siempre serás bienvenida porque no es tu pecado lo que el mira cuando te acercas, es la santidad de Cristo. Siempre. Clama a Él como a tu Padre y deja que su amor perfecto eché fuera todo temor mientras abrazas la maternidad para su gloria.

¡Deja que Aquel que te adoptó defina tu identidad! Sigue firme con tus ojos fijos en Sus promesas. Camina entregando tu vida como un sacrificio vivo y renueva tu mente con la Palabra de Dios para conocer su perfecta voluntad.

Con amor,

Betsy

*En honor a mi mami.

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