Guía de supervivencia para “esos días”

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Era uno de esos días.

Sentía que el techo me había caído encima y no me dejaba salir de la cama. Todo parecía indicar que toda mi energía se había evaporado mientras dormía. Mis hormonas estaban haciendo una fiesta dentro de mí, pero la única que no estaba celebrando era yo. Solo quería encontrar un control remoto que pusiera todo lo que transcurría a mi alrededor en pausa, pero en la vida real esos controles no existen. Aún con los ojos cerrados, en negación total ante la realidad, solo pensaba en todas las cosas que tenía que hacer ese día; y cada tarea parecía un monstruo imposible de vencer. 

Si eres una mujer, es muy probable que hayas tenido días como esos. Días en los que te sientes irritable, triste, con cambios repentinos de humor, melancólica y súper crítica. En esos momentos no estás pensando que todo esto es el resultado de la disminución de estrógeno por tu ciclo menstrual. Lo único que siente es lo que sientes, no te importa de dónde viene, solo sabes que te sientes así y te llegas a creer que esa es tu realidad.

Sí, les confieso que he llegado a pensar que existe un “yo hormonal” que se apodera de mí durante esos días y pensar de esa manera me ha llevado a creer mentiras acerca de lo que realmente pasa en mi interior y mi alrededor. Así que decidí escribir algunos recordatorios para traer mi mente a la cordura cuando mis hormonas se alboroten. Aquí te los comparto.

  • Tienes un cuerpo caído

Esos días son un vivo recordatorio de nuestra condición caída. Cuando sentimos que nuestros cuerpos y emociones no se alinean con la verdad, necesitamos recordar que nuestra esperanza está en un lugar más seguro que la montaña rusa de hormonas en la que nos sentimos. Lo invariable de nuestro ánimo nos hace dependientes de nuestro Dios. Él es inamovible, él no cambia y su Palabra es una roca firme de la que nos podemos sostener cuando nos sintamos arrastradas cuando nos sintamos hormonales.

No trates de ser una super mujer durante esos días, haz lo que puedas y nivela tus expectativas con la realidad. Nuestros cuerpos son frágiles y nos recuerdan nuestra incapacidad de solucionar las cosas. Nos recuerdan que la ayuda que necesitamos no viene de nosotras mismas y que llegará el día en el que Cristo restaurará todas las cosas.  Mientras Él llega, 😉mira estas recomendaciones para aliviar el dolor.

  • Tú no eres lo que sientes

Durante esos días tendemos a interpretar la vida a la luz de lo que sentimos. Es muy fácil caer en precipicio de la decepción, de la culpa o de la ira cuando dejamos que nuestras emociones nos empujen. Aún cuando nuestras emociones parezcan dominarnos, necesitamos estar firmes en la verdad de la Palabra de Dios. Es vital que nos rodeemos de verdad, lo sintamos o no. La Palabra de Dios, leída, escuchada, enseñada o cantada ha de llenar nuestra mente y marcar el curso de nuestros pensamientos, si no queremos ser sacudidas por nuestras emociones.

¿Recomendaciones? Descarga los siguientes apps en tu teléfono: YouVersion, Aviva Nuestros Corazones y escucha música llena de Verdad. Llama a una amiga y pídele que te confronte con la verdad.

  • No tienes licencia para pecar

Uno de los peligros de esos días es que nos sentimos con el derecho de dejarnos llevar por nuestros impulsos. Necesitamos recordarnos que los cambios hormonales no son una licencia para pecar.[1]  No hay un “yo hormonal” que nos posee y peca en contra de nuestra voluntad. ¡Simplemente somos nosotras mismas con menos filtros! Esa mala actitud que he tenido contra mi esposo o mis hijos, no fue generada por mis hormonas; en realidad fue generada en mi corazón. Porque si algo sale de mi corazón es porque ya estaba allí.

Como hijas de Dios, somos llamadas a cultivar una mente sobria, lista para actuar en base a la esperanza que aguarda nuestra fe. Solo podremos vencer la batalla de nuestras mentes si estamos activamente siendo transformadas por la verdad de la Palabra de Dios y eso no sucede cuando ponemos nuestra mente en automático. Algo que tengo que recordarme en esos días es: no te mediques con las redes sociales. No adormezcas tus sentidos con el entrenamiento, prepárate para actuar. Prepárate para obedecer a Dios y vivir en santidad.

  • Corre al trono de la gracia

Recuerda que el trono de la gracia está abierto para ti, allí encontrarás el socorro que necesitas y la ayuda oportuna en medio de tu necesidad. Corre a Cristo. Abandónate en sus brazos y derrama tu corazón ante Él; y si ofendiste a alguien, corre a pedir perdón.

Recuerda que aún en esos días, estás sentada en los lugares celestiales en Cristo. El mismo poder que levantó a Cristo de los muertos es el que opera en ti. Probablemente no haya calmante que alivie tu dolor, pero recordar que Cristo por su obra en tu lugar, te libró del más grande de los dolores (una eternidad sin Dios), le da perspectiva a todas las cosas. Pon tus ojos en Cristo, en esos días. Todos los días.

¿Tienes alguna recomendación para esos días?

 [1] Cuando me refiero a cambios hormonales, lo hago en el contexto del período menstrual. Si sufres de alguna condición crónica de desbalance hormonal te recomiendo que visites a un medico.